Niño Rico Niño ListoNiño Rico Niño listo ha sido mi segunda lectura de Robert T. Kiyosaki, la primera ya sabéis fue Padre Rico Padre Pobre. “Quiero aprender a ser rico, ese sigue siendo el enfoque de Kiyosaki y de nuevo es una lectura que recomiendo a cualquiera que desee buscar la libertad financiera. Apta para todos los públicos.

Niño Rico Niño Listo narra desde el punto de vista del autor, como podríamos orientar un tema tan delicado como la educación financiera de nuestros hijos. El libro, como es lógico, no aporta ninguna fórmula mágica sobre como educar a nuestros hijos pero sí se podrían tomar bastantes anotaciones que podríamos llevar a la práctica. Robert T. Kiyosaki nos cuenta toda su vivencia educacional y como las enseñanzas que recibió tanto por parte de su padre pobre (su verdadero padre) como de su padre rico (el padre de su amigo Mike) les ayudó para llegar al lugar donde ahora se encuentra, un lugar de libertad financiera que muchos anhelamos y luchamos por alcanzar.

Como punto negativo para el libro toca señalar lo reiterativo que es en algunas ocasiones, se repite bastante y narra de nuevo cosas ya contadas en Padre Rico Padre Pobre, también hace bastantes menciones a otros libros del propio Kiyosaki, en estos casos resulta muy evidente que nos están metiendo una campaña de marketing bastante agresiva pero teniendo en cuenta que por ahora las dos lecturas que he realizado me han aportado cosas, pues lo dejaré pasar por alto. Mi opinión es que si un libro te aporta tan solo una nueva idea ya ha merecido la pena su lectura y el tiempo dedicado. En mi caso, Robert Kiyosaki me ha aportado bastante más de 2 ideas nuevas o enfoques en el mundo de las inversiones y de las finanzas, y por supuesto Niño Rico Niño Listo me ha aportado ideas para un tema bastante delicado, la educación financiera de mi hijo.

Robert T. Kiyosaki hace un gran trabajo al hacernos ver las carencias de la escuela en el campo financiero de un modo tan didáctico, seguramente a muchos de nosotros nos resulte fácil sentirnos identificados en bastantes ocasiones con las vivencias del autor, el cual nunca fue destacado por sus brillantes logros académicos. De joven era alumno que se sintió algo acomplejado por no conseguir alcanzar el nivel de los “inteligentes de la clase“, esta parte del libro me resultó bastante familiar ya que en mi infancia fueron muchas las veces que llegué a pensar que yo podría ser “tonto”. Ahora que tengo 38 años de edad y he conseguido cosas muy gratificantes en mi vida, tengo claro que yo no era ni soy “tonto”, simplemente algunos de los maestros que se encargaron de mi educación eran, y quizás sigan siéndolo, bastante incompetentes en su materia. Como Kiyosaki narra, dentro de cada niño existe un genio, hay que ser muy cuidadoso a la hora de educar para tratar de hacer brillar ese genio y no apagarlo. Los métodos de enseñanzas tradicionales solo dan oportunidad a aquellos niños que se sienten cómodo en el campo de las letras y las palabras pero el resto de los niños, que son la mayoría, tienen su genio en otro campo, en el caso del autor, él aprendía haciendo las cosas, necesitaba tocar y ver las cosas, para él era muy complicado aprender las cosas simplemente leyéndolas en un libro ¿quién no se siente mínimamente identificado con esto?

Me ha resultado bastante interesante los aportes del libro respecto a como enseñar a nuestros hijos, y recalco lo de interesante porque fácilmente todas esas técnicas, o mejor dicho consejos, podríamos usarlos para nosotros mismos.

Cito algunos ejemplos:

  • Monopoly: ¿Quién no conoce el juego del Monopoly? ¿Quién nunca a jugado al Monopoly? Puedo recordar como de pequeño jugué en casa montones de partidas al Monopoly, fue sin duda unos de los juegos estrella en las épocas donde la PlayStation aun no existía. Hoy en día, acostumbrados a tantos PCs, Tablets o Vídeo Consolas te puedo asegurar que tu hijo “flipará en colores” si jugáis con él al Monopoly de mesa tradicional. La idea es hacer el juego tal cual pero en el transcurso de la poartida ir contándole cosas o explicándoles similitudes con la vida real. Robert T. Kiyosaki cuenta como él de chico jugaba con bastante frecuencia con su padre rico y le muestra una comparativa que me parecióNiño Rico Niño Listo muy instructiva para diferenciar a las personas que trabajan por dinero, es decir, los empleados y los que juegan a ser ricos. Un empleado del mundo real lotraslada Kiyosaki al Monopoly del modo que ocurriría con un jugador cuya estrategia de juego fuese dar vueltas al tablero sin invertir en ninguna casilla y únicamente tomando los ingresos al pasar por la casilla de salida de igual modo que ocurre cuando un empleado toma su salario mensual. Evidentemente con esa nula estrategia de inversión jamás conseguiríamos ganar al Monopoly. No hace falta decir que en la vida real ocurre exactamente igual.
  • La escuela tradicional nos programa mentalmente con la idea de sacar el mejor rendimiento académico posible ya que de conseguirlo tendremos mayores opciones de conseguir un buen empleo y seremos ciudadanos de éxito. Robert T. Kiyosaki da razones de peso para, cuanto menos, discrepar con todo este asunto. Buscar un buen empleo es muy útil, por supuesto. Pero la mente debe ir mucho más allá y tener esa opción solo como un paso más para ayudarnos a conseguir nuestra libertad financiera. Conseguir un buen empleo jamás debe ser el final y por supuesto no es la única opciónTenemos 4 opciones que nuestro hijos deben conocer: Empleados, Autoempleados, Dueño de negocio e Inversor. Casualmente el inversor será el que menos impuestos pague. Ayudar a nuestros hijos a entender estas cuatro opciones les dará una ventaja muy importante a la hora de decidir que desean hacer.
  • Importante: Los negocios son un deporte de equipo. Kiyosaki da importancia a la humildad y al saber Niño Rico Niño Listo, alpinistas en nieve. trabajo en equiporeconocer las deficiencias de cada uno en materias para las que mejor deberíamos contar con la ayuda de otros socios de confianza con los que llegaríamos a mejor fin. Inculcar a nuestros hijos la humildad necesaria para que sean capaces de reconocer sus limitaciones sin complejo alguno. No ser el mejor en todo no es nada malo, simplemente es lo que debe ser. Es muy difícil ser el mejor en algo, ser el mejor en todo es simplemente imposible. Nuestros hijos deben saber esto y vivir felices con ello.
Es muy difícil ser el mejor en algo, ser el mejor en todo es simplemente imposible. Debemos vivir felices. Clic para tuitear

Esto son solo unas pinceladas del libro, todas estas ideas que aporta fácilmente las podemos aplicar a nuestra actividad y a los deberes que llevamos a cabo para nuestra búsqueda de ingresos pasivos e inversiones rentables. Es sencillo decir “quiero ser rico“, pero ¿cuantos de nosotros dicen realmente “voy a ser rico“?. Pues bien solo me queda contaros una cosa: “yo voy a ser rico¿quieres ser rico? ¿tú también quieres ser rico? Pues adelante, busca tu camino y no dejes que nadie te diga que estás loco, que estás flipando, que eres un tonto, un tontainas, no permitas que nadie diga que eso es imposible o que se te ha ido la cabeza. Yo no podré decirte que tú jamás serás rico, posiblemente lo seas o quizás no, imposible de saber. Pero sí puedo afirmarte con probabilidad de certeza bastante cercana al 100% de que todos los que te digan comentarios de ese tipo jamás serán rico.

ADELANTE Y ÁNIMO.

Saludos desde el Sur de España, Raúl7566.